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Liderazgo IA: la habilidad que pierdes sin notarlo

·Yugeydi Fernandez·9 min lectura

Hace unos meses estaba tomando un café con una emprendedora que lleva cuatro años con su negocio funcionando bien, con equipo, con clientes, con procesos. Me preguntó algo que me dejó callada unos segundos: "¿Sientes que últimamente tus conversaciones más profundas del día son con ChatGPT?" No lo dijo como crítica. Lo dijo en serio. Y la respuesta honesta era que sí.

Eso me hizo pensar en algo que no se habla en los eventos de emprendimiento, en los webinars de productividad ni en los hilos de Twitter sobre IA: estamos cediendo una habilidad de liderazgo tan silenciosamente que casi no la notamos desaparecer. Y no es la creatividad, ni la estrategia, ni la toma de decisiones. Es algo mucho más básico. Algo que los mejores líderes que he conocido tienen en común.

La habilidad que se está yendo es escuchar de verdad. No el escuchar educado mientras piensas en tu respuesta. Escuchar con presencia total, sin estar formulando, sin el ruido de fondo de veinte tareas pendientes. La IA nos está haciendo más rápidos y más distraídos al mismo tiempo, y el costo lo están pagando nuestros equipos, nuestras decisiones y, honestamente, nuestros negocios.

¿Qué tiene que ver escuchar con construir un negocio?

Más de lo que parece a primera vista.

Cuando arranqué mi primer negocio, cometí un error clásico: confundí hablar con liderar. Tenía la respuesta para todo, el dato para todo, la herramienta para todo. Mi equipo dejó de traerme problemas reales. No porque se los resolviera, sino porque percibían que ya ni los escuchaba. Me enteré de una crisis interna tres semanas después de que había empezado, porque nadie pensó que valía la pena mencionármela.

Ese error me costó un proyecto completo y unos cuatro meses de reconstruir confianza con personas que habían perdido fe en que yo estaba prestando atención.

Lo que noto ahora, ocho años después y con decenas de conversaciones con emprendedores en distintas etapas, es que los negocios que crecen de forma sostenida tienen líderes que escuchan antes de hablar. Que preguntan antes de responder. Que toleran el silencio en una reunión sin llenarlo con su propia voz.

Y esa habilidad está bajo ataque.

No porque seamos peores personas. Sino porque el ecosistema en el que operamos nos recompensa por ser rápidos, por tener respuestas instantáneas, por no quedarnos en blanco. La IA refuerza exactamente ese patrón: pregunta, respuesta, acción. El ciclo de respuesta se vuelve tan corto que la reflexión empieza a sentirse como ineficiencia.

La IA nos hace eficientes y superficiales a la vez

Mira, no estoy en contra de la IA. He escrito sobre herramientas que genuinamente transforman negocios y las uso todos los días. El punto no es que la tecnología sea mala, sino que hay una consecuencia no intencionada que nadie está nombrando en voz alta: estamos entrenando nuestros cerebros para procesar más y profundizar menos.

Cuando usas IA para sintetizar información, para generar opciones, para redactar, para analizar, te ahorras tiempo mental. Eso es bueno. El problema es lo que pasa con ese tiempo ahorrado: en lugar de usarlo para pensar más profundo, lo usamos para procesar más cosas. Más rápido, más input, más output. El resultado es que el músculo de la atención sostenida se va atrofiando sin que lo notes.

Y la atención sostenida es exactamente lo que necesitas para escuchar bien.

Un dato que me llamó la atención hace poco, aunque lo tomo con cierto escepticismo porque los estudios de "duración de atención" varían muchísimo según el contexto: hay investigadores que documentan que la capacidad de atención sostenida en adultos se ha ido reduciendo consistentemente en la última década. Más allá del número exacto, lo que sí he visto de primera mano es que las reuniones son más cortas, las conversaciones más superficiales, y la tolerancia al silencio incómodo casi ha desaparecido.

Bueno, vale, quizás estoy simplificando. No toda la culpa es de la IA. Los teléfonos llevan dos décadas entrenándonos para la distracción. Pero la IA aceleró el proceso de una forma distinta: ahora no solo estamos distraídos, sino que tenemos la sensación de que estamos siendo productivos mientras lo somos.

Señales de que ya estás perdiendo esta habilidad

Te doy cuatro señales que he identificado en emprendedores (y que yo misma he tenido que confrontar):

  • Interrumpes más de lo que crees. No lo haces con mala intención, simplemente ya tienes la solución antes de que el otro termine. Lo que no sabes es qué parte del problema te perdiste por eso.

  • Tus one-on-ones con el equipo son eficientes y vacías. Cubren agenda, cierran puntos, y la persona se va sin haber dicho lo que realmente necesitaba decir. Ambos lo saben. Nadie lo nombra.

  • Delegas tareas pero no conversaciones. Le das trabajo a la IA que antes hacías tú, pero el espacio que eso libera lo llenan más reuniones, más estrategia, más planificación. Nunca más tiempo para escuchar sin agenda.

  • Cada vez que alguien del equipo empieza a contarte algo complicado, una parte de tu cabeza ya está formulando la respuesta o pensando en qué herramienta resuelve eso. Antes de que terminen. Siempre.

Si te reconociste en alguna de estas, no te preocupes en exceso. Te reconocería en ellas porque yo las he tenido todas, en distintos momentos.

Lo que se pierde cuando dejas de escuchar de verdad

Esto es lo que más me preocupa y creo que pocos artículos de liderazgo emprendedor dicen con claridad: cuando un equipo siente que su líder no escucha, no te lo dice. Se ajusta. Empieza a traerte solo lo que cree que quieres escuchar. Las malas noticias llegan tarde. Los problemas reales se quedan sin decir. Y tú, como líder, operas sobre una versión filtrada de la realidad que tu propio comportamiento ha creado.

Eso tiene un costo directo en decisiones. No intangible. Directo.

He visto startups tomar pivots completamente equivocados porque el fundador estaba tan convencido de su visión (y tan poco presente en las conversaciones con su equipo comercial) que no notó las señales. No por falta de datos, sino por falta de escucha. Los datos estaban. Las personas que los tenían también. Pero no había un líder realmente atento al otro lado de la mesa.

(Y aquí es donde quiero aclarar algo: esto no se resuelve con más reuniones. , la mayoría de equipos ya tiene demasiadas. Se resuelve con mejor calidad de presencia en las que ya tienes. Que es una cosa completamente distinta y mucho más difícil de medir.)

Si te interesa entender por qué la inteligencia emocional importa más de lo que parece en este contexto, hay un libro que releí el año pasado, Inteligencia Emocional: 4 Libros en 1 de Fabián Goleman, que tiene un enfoque bastante práctico sobre cómo la capacidad de escucha activa conecta con autopercepción y regulación emocional. No te lo digo como recurso genérico de autoayuda, te lo digo porque el capítulo sobre autodisciplina me cambió cómo pienso en mis propias reuniones difíciles.

Cómo recuperar la habilidad antes de que el daño sea mayor

No voy a darte un sistema de seis pasos porque honestamente creo que los sistemas de seis pasos sobre "cómo escuchar mejor" son la prueba de que no entendiste el problema. Escuchar no es un proceso. Es una decisión que se toma momento a momento.

Lo que sí te puedo dar son cuatro prácticas concretas que a mí me funcionaron, con los matices de alguien que las ha intentado y fallado varias veces:

  • Empieza tus reuniones importantes sin agenda fija los primeros diez minutos. Literalmente no abras el documento, no pongas el primer punto. Pregunta cómo está la semana. Y espera. El silencio que viene después de esa pregunta suele contener más información que cualquier reporte.

  • Deja de tomar notas en reuniones de conversación. Las notas son para talleres y briefings. Cuando alguien te está contando algo complicado y tú estás escribiendo, lo que perciben es que estás catalogando, no escuchando. Confía en tu memoria para la esencia. Los detalles los puedes pedir después.

  • Practica la pregunta de seguimiento. En lugar de responder directamente cuando alguien te plantea un problema, pregunta: "¿Y qué es lo que más te preocupa de eso?" o "¿Qué parte sientes que no has podido resolver todavía?" Son preguntas simples. La diferencia es que abren en lugar de cerrar. Y el 80% de las veces, lo que aparece ahí es el problema real.

  • No uses la IA para prepararte para conversaciones difíciles con personas de tu equipo. Honestamente, esto me parece uno de los errores más silenciosos que veo crecer: "le pedí a ChatGPT cómo manejar esta conversación con mi empleado". Hazlo al revés: entra sin script. Escucha primero. La IA puede ayudarte a procesar después, si quieres, pero no antes.

Esto conecta con algo que escribí antes sobre las señales de mentalidad millonaria en emprendedores: la disposición a estar incómodo en una conversación difícil, sin la muleta de un guión perfecto, es una de las cosas que separa a los líderes que escalan de los que se quedan atascados.

La paradoja que nadie quiere admitir

Honestamente, a veces ni yo sé si lo que estoy describiendo es un problema de liderazgo o simplemente un problema de vivir a esta velocidad. Quizás son lo mismo. Quizás no.

Lo que sí sé es que hay una ironía enorme en todo esto: la inteligencia artificial, que supuestamente nos libera tiempo y capacidad mental, podría estar creando líderes más rápidos y más solos. Más eficientes en el proceso. Menos presentes en la relación. Y los negocios, al final, son relaciones. No dashboards.

La conversación con esa emprendedora terminó sin conclusión elegante. Nos quedamos un rato en silencio con los cafés a medio tomar, reconociendo algo incómodo sin ponerle nombre exacto. Quizás eso fue lo más honesto que pasó en las dos horas que estuvimos hablando.

Si te interesa el ángulo más amplio de cómo la IA está cambiando las reglas del juego laboral y emprendedor, este artículo sobre el miedo que nadie en tech admite sobre la IA y el empleo toca una capa del problema que suele quedarse fuera de las conversaciones optimistas.

La pregunta que me quedo es esta: si la IA puede hacer casi todo lo que hacías tú, ¿qué te queda que no se pueda delegar? La presencia. La atención. La capacidad de estar ahí de verdad cuando alguien de tu equipo necesita ser escuchado.

Eso no lo automatiza nadie. Todavía.

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Yugeydi Fernandez — CEO de Expo Feria Emprendedora & Mentora de Emprendedores

Escrito por

Yugeydi Fernandez

CEO de Expo Feria Emprendedora & Mentora de Emprendedores

CEO de Expo Feria Emprendedora y directora de EntreKlass. Más de 8 años formando emprendedores. Mentora en soymentora.com.

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