Influencer Speak en LinkedIn: Cómo destruye tu marca
La semana pasada vi una herramienta que me hizo reír durante dos minutos seguidos. Después me puse seria. Después me dio un poco de vergüenza ajena. Y al final, lo que quedó fue inquietud.
La herramienta se llama "LinkedIn Influencer Speak Translator" y hace exactamente lo que promete: tomas una frase normal en inglés, la pegas, y te la devuelve convertida en ese lenguaje inflado, grandilocuente y vacío que parece obligatorio si quieres que te tomen en serio en LinkedIn. "I failed" se convierte en "I embarked on a transformative learning journey through adversity." "I woke up early" se convierte en "I leveraged my circadian rhythms to unlock peak performance windows."
Gracioso, sí. Pero el problema es que no estoy describiendo una parodia. Estoy describiendo el 80% del contenido que veo cada semana en LinkedIn, en Instagram y, lamentablemente, en los blogs de muchos emprendedores latinos que están empezando.
El lenguaje inflado no te hace sonar más profesional. Te hace sonar a nadie.
¿Por qué caemos en este idioma?
La respuesta honesta es que lo hacemos por miedo. No por estrategia, no por error técnico. Por miedo a no parecer suficientemente serios, suficientemente grandes, suficientemente "emprendedores de verdad."
Lo vi en mí misma cuando lancé mi primer negocio. Escribía cosas como "generamos soluciones de valor agregado para ecosistemas emprendedores en fase de escalabilidad." Que, traducido al español de los humanos, significaba: "ayudo a emprendedores a crecer su negocio." Punto. Pero eso me parecía demasiado simple. Demasiado pequeño. Como si admitir que hacía algo concreto me bajara el estatus.
Lo que nadie me dijo en ese momento es que mis clientes potenciales tampoco entendían lo que hacía. Y lo que no se entiende, no se compra.
Hay una presión real (y lo puedo decir porque la he vivido) de sonar como "los grandes." Si ves que los speakers de moda, los coaches con miles de seguidores y los founders que salen en revistas usan ese lenguaje, asumes que el lenguaje es parte de la fórmula del éxito. Error clásico de atribución. El éxito de esas personas no viene del lenguaje. Viene a pesar de él.
El costo real de hablar en "influencer speak"
Quiero ser específica aquí porque este punto se suele pasar por alto.
Cuando tu comunicación está llena de jerga vacía, pasan cuatro cosas concretas:
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Pierdes confianza. La gente detecta la distancia entre las palabras y la realidad. No siempre lo verbalizan, pero lo sienten. Y cuando algo no suena genuino, el cerebro activa una alarma de desconfianza casi automática.
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Reduces tu tasa de conversión. No tengo un número universal para darte, pero en mis propios proyectos, cuando simplifiqué el lenguaje de mi landing page, la tasa de clics en el botón de compra subió notablemente en las semanas siguientes. No porque fuera magia, sino porque la gente finalmente entendía qué le estaba ofreciendo.
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Atraes al público equivocado. El "influencer speak" suena bien para personas que también hablan en "influencer speak." Pero si tu cliente real es un pequeño empresario en Bogotá, una diseñadora freelance en Madrid o alguien que está validando su primera idea de negocio, ese lenguaje los aleja.
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Te cansas. Mantener una voz que no es tuya requiere energía. Y a los 6 meses de publicar contenido, ese agotamiento se nota.
Hay algo más que pocas personas mencionan: el lenguaje inflado también te afecta a ti internamente. Cuando escribes cosas que no crees del todo, empiezas a dudar de lo que realmente eres capaz de ofrecer. Es un círculo raro, bueno, vale, quizás estoy simplificando, pero el punto es que la autenticidad no es solo una estrategia de marketing. Es también un mecanismo de protección mental.
Nadie compra "sinergias"
Aquí está la opinión incómoda que la mayoría de artículos no te va a dar: el lenguaje corporativo en redes sociales es una forma de evitar ser evaluado.
Si dices "ofrezco consultoría de alto impacto para la transformación digital de tu negocio," nadie puede decirte que eso es malo. Es demasiado vago para fallar. Pero si dices "te ayudo a configurar tu tienda en Shopify y a conseguir tus primeras 50 ventas en 60 días," ahí sí te puedo medir. Ahí sí te puedes equivocar. Ahí sí te expones.
El lenguaje vago es una armadura. Y como toda armadura, mientras te protege, también te aísla.
He visto este patrón decenas de veces: emprendedores con productos realmente buenos que no logran vender porque nadie entiende exactamente qué venden. El problema no era el producto. Era que le tenían miedo a ser específicos, a prometer algo concreto, a salir del escudo del vocabulario corporativo.
Lo que sí vende es claridad. Y la claridad, en marketing digital, funciona exactamente igual que en cualquier estrategia de ventas online: conectas con la emoción real, no con el concepto abstracto.
Cómo auditar tu comunicación ahora mismo
Esto es lo que yo hago cuando reviso mi propio contenido y el de personas con quienes trabajo.
Paso 1: La prueba de la abuela. No es mía la idea, circula por ahí hace años, pero la uso constantemente. Léele en voz alta tu bio, tu descripción de producto o tu último post a alguien que no está en el mundo del emprendimiento. Si no entiende qué haces o qué ofreces en menos de 30 segundos, reescribe.
Paso 2: Sustituye cada adjetivo "de estatus" por un dato. "Soluciones innovadoras" no dice nada. "Software que automatiza tu facturación en menos de 10 minutos" sí. Cada vez que escribas "transformador", "disruptivo", "de alto impacto" o "escalable" sin contexto, para. Pregúntate: ¿cuánto, para quién, en qué plazo?
Paso 3: Revisa cuántas veces aparece el pronombre "yo" vs. "tú." Esta es mi regla personal: si en un post de redes sociales o en la página de inicio de tu negocio el "yo" supera al "tú", estás hablando de ti en lugar de hablar con tu cliente. El lector no quiere escucharte hablar de tu trayectoria. Quiere saber qué hace su vida mejor.
Paso 4: Grábate hablando. Graba un video de 60 segundos explicando tu negocio sin guión. Luego transcribe literalmente lo que dijiste. Eso es tu voz real. Eso es lo que deberías estar escribiendo.
(Este último paso lo odié cuando me lo sugirieron. Duré dos semanas sin hacerlo porque me daba vergüenza escucharme. Cuando finalmente lo hice, descubrí que hablaba de forma mucho más clara y directa de lo que escribía. Fue incómodo e iluminador al mismo tiempo.)
El mito de la autoridad por vocabulario
Hay un error de pensamiento que está detrás de todo esto y que vale la pena nombrar directamente: creer que las palabras complejas crean credibilidad.
La credibilidad real viene de resultados específicos, de casos concretos y de demostrar que sabes de lo que hablas. No de usar "framework" en lugar de "método" o "insights" en lugar de "observaciones."
Honestamente, a veces ni yo sé si lo que hago es construir marca personal o simplemente ser yo misma en internet. Pero lo que sí sé, después de 8 años, es que las veces que más clientes he conseguido han sido las veces que he sido más directa, más concreta y más humana. No las veces que mejor sonaba en papel.
Un amigo que lleva años en ventas B2B me dijo algo en un café hace unos meses que no se me olvida: "la gente no compra a quien más sabe, compra a quien más entiende." Y entender al cliente empieza por hablarle en su idioma, no en el idioma que te enseñaron a imitar.
Esto conecta directamente con algo que pocas personas consideran cuando están construyendo un negocio: tu mayor activo como emprendedor no es tu producto ni tu metodología. Es la confianza que generas. Y esa confianza se construye o se destruye en cada frase que escribes.
Herramientas que sí ayudan a simplificar
Voy a ser práctica aquí porque es donde muchos artículos se quedan en el aire.
Hemingway App (hemingwayapp.com, gratuita) analiza la legibilidad de tu texto y te dice si estás siendo demasiado complejo. Marca las frases largas, los adverbios innecesarios y los verbos en pasiva. Úsala antes de publicar cualquier texto importante. No sigas sus recomendaciones al pie de la letra (a veces el contexto pide una frase larga), pero sí como señal de alerta.
Notion o Google Docs con la función "leer en voz alta" sirven para detectar frases que suenan artificiales. Si el texto robótico de texto a voz suena raro, es porque la frase está mal construida para un lector humano.
Y una que no es digital: tener a alguien de confianza que te diga "esto no se entiende." Sin filtros. Es el recurso más infrautilizado que conozco. Cuesta cero euros y es brutalmente efectivo.
Si en algún momento mientras revisas tu comunicación sientes que el problema no es el lenguaje sino la inseguridad de fondo (que es lo que a menudo genera ese lenguaje inflado), hay algo sobre el síndrome del impostor en emprendedores que podría ayudarte a entender de dónde viene eso realmente.
Una última cosa sobre la traducción al revés
La herramienta que me inspiró a escribir esto hace algo sencillo: traduce en sentido contrario al que estamos acostumbrados. No te enseña a hablar más bonito, te recuerda cómo hablas de verdad.
Quizás ese es el ejercicio más útil que puedes hacer esta semana. Toma tu bio, tu descripción de servicio o tu último post. Pásalo por el filtro mental de "¿cómo diría esto si se lo estuviera contando a alguien en una cena?" Si la respuesta es radicalmente diferente a lo que tienes publicado, ya sabes dónde está el problema.
No necesitas una herramienta para eso. Ya sabes hablar. La pregunta es si te das permiso para hacerlo.
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