Emprendimiento femenino en Latinoamérica: datos y tendencias 2026
Hay un dato que no encaja con el relato habitual sobre la región: América Latina tiene una de las tasas más altas de emprendimiento femenino en el mundo.
No en comparación con sus vecinos. En comparación con el mundo entero.
El Global Entrepreneurship Monitor lo documenta año tras año en sus informes regionales: países como Bolivia, Perú, Colombia y Chile aparecen consistentemente entre los primeros del ranking global en actividad emprendedora femenina. El promedio latinoamericano supera al de Europa, al de América del Norte y al de la mayoría de Asia.
La pregunta que vale hacerse no es si las mujeres emprendedoras existen en la región. La pregunta es qué está cambiando en cómo lo hacen.
El giro: de la necesidad a la oportunidad
Durante décadas, el emprendimiento femenino en Latinoamérica se explicaba mayoritariamente por necesidad. Sin acceso al empleo formal, con responsabilidades de cuidado que impedían horarios rígidos y con pocas opciones, montar algo propio era la única salida disponible.
Ese patrón no ha desaparecido. Sigue siendo real, especialmente en contextos de informalidad alta. Pero junto a él ha crecido otro: mujeres que eligen emprender porque ven una oportunidad, no porque no tienen alternativa.
La diferencia importa porque cambia todo: el tipo de negocio, el acceso a financiación que buscan, la escala que persiguen y la permanencia que tienen. Los negocios de oportunidad sobreviven más. Crecen más. Y generan más empleo.
Según los datos del BID sobre pymes en la región, el porcentaje de empresas lideradas por mujeres con aspiraciones de crecimiento ha aumentado de forma constante en la última década, especialmente en el segmento de servicios digitales y tecnología.
Los sectores donde más crece
El emprendimiento femenino en la región no está distribuido uniformemente por sectores. Hay concentraciones claras:
- Comercio y retail siguen siendo el bloque más grande, pero la digitalización ha cambiado cómo operan: tiendas físicas que se combinan con ventas por redes sociales, WhatsApp Business y plataformas de e-commerce.
- Educación y formación han crecido de forma acelerada, especialmente en formato digital. Muchas de las plataformas de educación online en español con mayor crecimiento en los últimos años tienen fundadoras o cofundadoras mujeres.
- Salud y bienestar es otro sector en expansión, desde consultorios hasta marcas de productos naturales o bienestar emocional.
- Tecnología y software, aunque sigue siendo el segmento con menor paridad de género, ha visto un aumento sostenido en el número de startups fundadas o cofundadas por mujeres en ciudades como Bogotá, Ciudad de México, Buenos Aires y Santiago.
Lo que todavía frena
El crecimiento real no borra las barreras estructurales. Siguen existiendo y siguen siendo costosas.
Acceso a financiación. Las empresas lideradas por mujeres reciben proporcionalmente menos capital de riesgo que las lideradas por hombres. La brecha es visible en todos los niveles: préstamos bancarios, fondos de inversión y capital semilla. No es un problema exclusivo de Latinoamérica, pero se intensifica en mercados donde el capital ya es escaso.
La carga del cuidado. Emprender requiere tiempo y disponibilidad mental. En contextos donde el trabajo de cuidado (hijos, adultos mayores, hogar) sigue siendo desproporcionadamente asumido por mujeres, esa disponibilidad es más difícil de sostener. Las emprendedoras que logran escalar suelen mencionar el acceso a redes de apoyo como uno de los factores decisivos.
Redes de contacto. Gran parte del acceso a oportunidades de negocio, inversión y clientes sigue pasando por redes de relaciones. Esas redes históricamente han sido más accesibles para hombres en entornos empresariales. Eso está cambiando, pero despacio.
Casos que definen el momento
Algunas empresas ilustran bien el perfil del emprendimiento femenino que está ganando terreno en la región:
- Nuvocargo (México): plataforma de logística internacional cofundada por Deepak Chhugani y Eliana Cadena. Recaudó más de 60 millones de dólares y opera en toda América del Norte.
- Clara (México y Brasil): empresa de gestión de gastos corporativos para pymes, con fuerte presencia femenina en su equipo fundador y directivo.
- Liftit (Colombia): logística de última milla con expansión regional, donde mujeres ocupan posiciones clave de operaciones y tecnología.
No son las únicas. Son una muestra de que el perfil ha cambiado y que el ecosistema empieza a reconocerlo.
Lo que está pasando en Latinoamérica no es un movimiento organizado desde arriba. Es millones de decisiones individuales de mujeres que identificaron una oportunidad, asumieron el riesgo y construyeron algo.
El entorno sigue siendo más difícil para ellas que para sus pares masculinos. Y aun así los números crecen.
Eso dice algo sobre el empuje. Y también sobre lo que podría pasar cuando las barreras estructurales empiecen a ceder de forma real.

Escrito por
Expoferia
Equipo de Expo Feria Emprendedora
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